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Derechos Humanos

Desinformación e incitación al odio

Zhinelia Watson, Abogada

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Esta persecución sistemática, que se viene produciendo desde la Revolución iraní de 1979, se ha visto agravada desde el 2005 por una campaña de incitación al odio contra los bahá’ís en los medios de comunicación oficiales. Aunque la mayoría de los iraníes no se sienten engañados por esta campaña, se ha asociado con una serie de ataques violentos contra los bahá’ís y sus propiedades.

Desde enero de 2014, se han publicado más de 44,222 artículos, vídeos o páginas web en medios de comunicación controlados o patrocinados por el Gobierno que contienen propaganda contra los bahá’ís. En todos los casos, la difusión fue patrocinada y/o autorizada por el Estado. Desde agosto de 2016, cientos de figuras influyentes, entre ellas clérigos, religiosos, académicos, editores y representantes del gobierno, han emitido públicamente discursos, artículos o declaraciones escritas contra los bahá’ís. Tales declaraciones han sido publicadas en páginas web de varios medios de comunicación afiliados al gobierno iraní que atacan regularmente a los bahá’ís.

Además, desde hace tiempo se prohíbe a los miembros de la comunidad bahá’í de Irán emplear ningún medio de comunicación con el público. Cuando los bahá’ís han intentado contactar con periódicos y otros medios para solicitar el derecho de réplica, los han ignorado o incluso se han mofado de ellos por haber pensado que se les podría facilitar los medios para negar las acusaciones publicadas o para presentar su punto de vista, negativa que contraviene por completo el artículo 5 de la Ley de Prensa de Irán.

Desde 1979, se ha ejecutado a más de 200 bahá’ís, únicamente por sus creencias religiosas, y casi la mitad de ellos representan a los miembros elegidos de los consejos de gobierno bahá’í locales y nacionales. Considerados por las autoridades iraníes y por el sistema de justicia penal iraní como «infieles desprotegidos», los bahá’ís han sido asesinados con impunidad y no se han investigado las violaciones de sus derechos humanos.

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Destrucción de cementerios y violaciones de los derechos de sepultura

Ana Baquero, Fisioterapeuta

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La profanación y la destrucción metódicas de cementerios bahá’ís destinadas a despojar a los bahá’ís de su identidad cultural y eliminar todo vínculo con la comunidad en su conjunto empezó durante el Irán posrevolucionario.

Cuando a los bahá’ís se les facilitan propiedades para utilizarlas como cementerio, a menudo los funcionarios no respetan los derechos de los difuntos bahá’ís a ser enterrados de acuerdo con las leyes bahá’ís. En varios casos, cuando las autoridades se han hecho cargo de todo el proceso de entierro, las familias afectadas sólo fueron informadas del lugar de entierro de sus seres queridos después de que los entierros ya hubieran tenido lugar. En ocasiones, las familias no supieron, y siguen sin saber, dónde han sido enterrados sus seres queridos.

Aunque en algunas ciudades los bahá’ís reciben acceso a la tierra para cementerios humildes, estas iniciativas de las autoridades no son actos de compasión, sino un reflejo de sus prejuicios profundamente arraigados hacia los bahá’ís. Los razonamientos de que los bahá’ís no deben ser enterrados en cementerios musulmanes porque son considerados najis (inmundos) y no son las “gentes del Libro” [Qur’an].”

Desde agosto de 2005 se han producido 80 ataques en cementerios bahá’ís de localidades diferentes de Irán. Fueron atacados con total impunidad por vándalos que destruyeron tumbas y causaron enormes daños en las instalaciones de los cementerios.

Los cementerios locales de Teherán, Shiraz, Yazd y otras grandes ciudades han sido convertidos en parques y edificios culturales. Leer más.

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Denegación del derecho a la educación superior

Yasmin Lozano, Estudiante de 2º de Bachillerato

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Hace tiempo que a los bahá’ís iraníes se les deniega el acceso a la educación superior. Es política oficial del gobierno expulsar a personas de las universidades e instituciones de capacitación profesional tan pronto como son identificadas como miembros de la comunidad bahá’í. Los formularios de matrícula de la universidad contienen una declaración de religión, y muchos funcionarios no permiten que se deje en blanco.

Las autoridades son muy conscientes de que los bahá’ís, por principio, no niegan ni mienten sobre su filiación religiosa. Cada año a centenares de alumnos bahá’ís se les niega la matrícula, su pretexto es que su expediente está “incompleto”. Estos jóvenes bahá’ís participan en los exámenes nacionales y reciben calificaciones altas que les permiten ingresar a la universidad, pero se les niega el derecho a la educación sólo porque son bahá’ís. Incluso durante el año académico, las autoridades universitarias han citado a estudiantes para obligarlos a declarar su religión. Siempre que se identificaba a un estudiante como bahá’í, éste era expulsado

Para atender a la necesidad de educación superior para miles de jóvenes bahá’ís, en 1987 se fundó el  Instituto Bahá’í para la Educación Superior (BIHE) que ofrece 38 programas de nivel universitario en 5 facultades y continúa desarrollando y entregando programas académicos en Ciencias, Ingeniería, Negocios y Administración, Humanidades y Ciencias Sociales.

A pesar de todas esas dificultades, los jóvenes bahá´ís se esfuerzan por conseguir sus títulos en Irán, algunos de ellos con mucho esfuerzo, logran seguir con sus especializaciones, lamentablemente tienen que dejar su país natal sin poder contribuir a su desarrollo. Conoce las historias de Holaku Rahmanian y su travesía para lograr ser Doctor en Ciencias de la Computación e Ingeniería y cómo Pedram Roushan, ha logrado ser parte del equipo de Google AI Quantum que creó el primer ordenador cuántico del mundo.

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Opresión económica y privación de trabajos públicos

Tomás Nicolás, Enfermero instrumentista de quirófano

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Desde el establecimiento de la República Islámica de Irán, el gobierno iraní ha conducido una campaña sistemática para negar a los bahá’ís el derecho al empleo. En centenares de casos, las autoridades han tomado medidas para hacerles imposible ganarse la vida, despidiendo a todos los funcionarios y profesionales de universidades, hospitales y otras instituciones públicas. Muchas de esas personas tuvieron que dedicarse a comercio con tiendas minoristas.

Desde 2013 se han producido más de 900 incidentes de violaciones de los derechos económicos de los bahá’ís, incluidos cierres arbitrarios de tiendas, despidos injustos y la revocación o amenaza de revocación de licencias comerciales, medidas encaminadas a reprimir su actividad económica.

Hay documentos oficiales que prueban que estas violaciones no son casos aislados, sino que en realidad forman parte de una política establecida del gobierno que estipula que a los bahá’ís deben negarles permisos y licencias de trabajo para desarrollar más de 25 tipos de actividades económicas, enumeradas en un listado, y que no puedan dedicarse a ninguna “actividad de alta rentabilidad”. Además, desde la adopción de esta política gubernamental, todos los solicitantes de licencias de negocios deben rellenar y firmar un formulario que obliga al solicitante a declarar su religión. Leer más.

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Arrestos, detenciones arbitrarias y procesos ilegales

Eufrasia Roselló, Profesora Titular de Zoología

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Los bahá’ís no son libres de practicar su religión sin acoso. Las detenciones arbitrarias e interrogatorios se llevan a cabo continuamente contra los seguidores de la Fe Bahá’í en todo el país. Los cargos de los que se les acusa reflejan la ausencia de libertad de religión o de creencias para los bahá’ís en Irán.

Los que fueron arrestados sufren maltratos a manos de funcionarios del gobierno. En casi todos los casos han registrado sus hogares o lugares de trabajo y se han confiscado los bienes habituales, en particular efectos personales, libros, fotografías y cualesquiera materiales relacionados con la Fe bahá’í,ordenadores, fotocopiadoras y material de oficina.

Muchos han estado encarcelados en régimen de aislamiento durante largo tiempo y permanecen detenidos a menudo durante semanas o meses antes de ser puestos en libertad bajo fianza. Las fianzas establecidas han sido muy elevadas y han obligado a los familiares a entregar títulos de propiedad y licencias de negocios o trabajo.

Un total de 69 bahá’ís fueron detenidos en el 2019, en comparación con al menos 95 en 2018,  84 en 2017 y 81 en 2016. Esto sugiere que, si bien el número de esos arrestos arbitrarios cada año puede fluctuar, la persecución no está disminuyendo.

En este mes de Mayo en medio de la crisis mundial sanitaria por el COVID-19 , un Tribunal Revolucionario de Irán ha condenado a siete bahá’ís a un total de 33 años de prisión.

Conoce las historias de Neguin Tadrisi, y de Neguin Ghadimian ambas condenadas a 5 años de prisión, actualmente siguen cumpliendo su condena.